¿Ustedes han experimentado ese momento exacto en que los mandan a la mierda… sin mandarlos a la mierda? Si no, les cuento cómo se siente.
Después de una ruptura, siempre hay un compa que suelta el clásico (y pésimo por cierto) consejo: «Salga con alguien más, mae, para que se distraiga, para que vea que hay más peces en el mar». Pero seamos honestos: esa es una de las peores decisiones que uno puede tomar. Porque uno no está listo. Porque uno sigue comparando. Porque uno termina hablando de la ex como si fuera un podcast de autocompasión. Y eso no es justo para nadie.
Uno empieza en el jueguito de los mensajes, los likes, las llamadas, el Tinder (¡guilty!). Alguien se interesa, y obvio, uno es encantador, pero también está enredado emocionalmente. No se decide. No quiere compromiso. No quiere complicarse. ¿Y qué pasa? Se empieza a esquivar las salidas.
Pero la otra persona insiste. Hasta que un día, se cansa.
Y llega ese mensaje. Corto, seco, sin insultos… pero se siente como un: «Vaya a comer mierda, grandísimo/a idiota, ojalá te mueras». Algo así como:
Persona A: «Vamos por un café este sábado.»
Persona B: «Uy no, tengo una actividad en casa de la abuela.»
Persona A: «¿Y el domingo?»
Persona B: «Trabajos de la U, ¡estoy fatal!»
Persona A: «El lunes, entonces.»
Persona B: «Ay no, tengo que ver a los hámsters recién nacidos de mi mejor amiga.»
Y ahí, por fin, cae la peseta:
Persona A: «Pura vida, que estés bien. Buenas noches.» (Que quede claro que aquí es donde lo están mandando para la mierda, sin mandarlo para la mierda.)
Y sí, eso es todo. Nunca más volverás a saber de esa persona.
Seamos honestos…
Nos cuesta decir NO. Nos da miedo herir, quedar como hps, o simplemente enfrentar el rechazo. Pero al final, las largas hieren más que un no claro desde el inicio. La honestidad —aunque duela— es más compasiva que la ambigüedad.
A veces nos falta valor para decir lo que realmente sentimos: «No me gustás», «No quiero salir con vos», o simplemente «No estoy listo/a». Pero eso es mucho más justo que crear expectativas falsas.
Hay personas que no aceptan un no. A esa gente se le habla sin anestesia. Y aunque después digan que uno es un hp, no importa. Las cosas se toman de quien vienen.
Y también hay personas increíbles, pura vida, con quienes uno se siente bien pero no hay clic romántico. A esas personas, hay que tratarlas con honestidad y respeto, sin dar falsas esperanzas. Porque esas sí valen la pena conservar, aunque no sea en modo amor.
Así que…
Maes no manden a la mierda a alguien, solo porque no tienen el valor de ser claros. Y si alguna vez les pasa, reconózcanlo: es una forma de rechazo disfrazada. Pero no se desanimen: todos pasamos por ahí. Solo aprendamos a ser más directos, empáticos y honestos.

Hasta la próxima. ¡Un abrazo sincero! Tashi.

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