desde Golfito con sarcasmo.

medicentashi

No soy para todo el mundo y eso está bien

Sobre críticas malintencionadas, autoestima tambaleante y volver a escribir con el corazón en la mano.

«Usted no es para todo el mundo«

Hace un tiempo leí esa frase en un muro de San José. Desde entonces, me acompaña como un escudo para cuando alguien quiere hacerme sentir mal por ser como soy. Hoy, esa frase le da vida a este artículo.

Cuando la crítica pesa más de lo que debería

No todo el mundo va a entendernos, eso es un hecho. Nuestro sarcasmo, cambios de humor, creencias, ni nuestras formas de ver la vida. Y aunque uno sepa eso, hay días en que las críticas ajenas calan más hondo de lo que deberían. A mí me pasó hace unos meses: un mae venía criticando mi blog constantemente. Al inicio lo tomé con calma, pero un día, tal vez más vulnerable, sus comentarios me afectaron de verdad. Me cuestioné, dudé, y hasta tuve miedo de seguir escribiendo. Me pregunté: ¿qué va a pensar la gente?

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¿Qué va a decir la gente?

¡Qué estupidez! Justo yo, que siempre ando diciendo que me vale tres hectáreas de verga lo que opine la gente. Y ahí estaba, hecha mierda por la opinión de un huevón que no tiene nada mejor que hacer. La verdad es que la gente siempre va a hablar, haga uno lo que haga. Así que mejor demos de qué hablar, dijo Lady Gaga.

Recordar por qué uno hace lo que hace

Por dicha tengo gente a mi alrededor que me recordó por qué empecé este blog: primero por mí y para mí. Porque escribir me sana. Porque a veces alguien se identifica con lo que digo. Porque todos necesitamos sentirnos comprendidos, sobre todo cuando el mundo nos hace sentir como bichos raros.

Y no, no se trata de rodearse de personas que solo lo aplaudan a uno. Se trata de estar con quienes tienen el coraje y el amor para decirnos la verdad cuando es necesario, pero sin destruirnos. No de los que solo reparten veneno gratuito.

Lo que los demás piensan no puede importar más que lo que vos pensás

Mae sí, lo admito: hablo demasiada papaya. Es más fácil decir que no nos afecta lo que opinen los demás, que realmente hacerlo así. Pero uno aprende. Aprende a no prestarle tanta atención a quienes solo critican sin aportar, a no dejar que eso pese más que lo que pensamos de nosotros mismos. Al final, lo que otros dicen de uno habla más de ellos que de uno. Y no, no tengo la fórmula para la vida, ni soy experta en nada, pero si hay algo que he aprendido es que usted no es para todo el mundo, y eso está bien. Uno solo necesita a esos pocos que se alegran con nuestra felicidad y nos ayudan cuando estamos hasta el cuello en el mierdero.

Así que…

Si lo que usted hace le da paz, alegría y sentido, siga haciéndolo. Rodéese de los que se alegran con su felicidad y le sostienen cuando todo se va a la mierda. El resto del mundo… honestamente, importa un pepino.

Y si alguien le hace dudar de su valor, recuerdele con amor —o sin tanto—, que puede irse a la verga.

Recuerde: Usted no es para todo el mundo. Y eso está bien.

Gracias por leer. Un abrazo. Tashi.

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