Son curiosas y hasta un poco escandalosas las cosas que uno escucha en un taxi, especialmente en Golfito. Suele ser la «mejor» fuente del chisme más reciente, de la veracidad de algunos rumores y hasta de detalles de la vida de los demás que uno ni quería saber. También es, por supuesto, fuente de dolores de cabeza. En Golfito a diferencia de otros lugares el taxi es colectivo, además es un pueblo pequeño con una mentalidad, a falta de una palabra adecuada, «interesante».
Con la reciente aprobación de la ley contra el abuso sexual en Costa Rica, parece que los hombres vieron esto como un reto, más que como una advertencia y se dieron a la tarea de ver quién puede llegar más lejos desafiando las leyes, seguro su mantra es: «las leyes se hicieron para romperse», porque el incremento en la cantidad de abusos sexuales desde la aprobación de la ley, ha sido escandaloso. Por supuesto, esto también ha dado pie a muchísimos comentarios, lamentablemente en su mayoría machistas y misóginos. Y pues claro, los comentarios en los taxis no se hicieron esperar.
Como casi todas las mañanas, un día X tomo un taxi con destino a mi trabajo, adelante viene un sujeto hablando con el conductor, a lo que puedo entender de la conversación, vienen hablando sobre –«lo delicadas que se han vuelto las mujeres hoy en día, ya no se les puede decir nada.»– Dice el conductor.
A lo que el pasajero que viene en el asiento de adelante responde: –«lo peor es que se ponen cada cosa, uno no es de palo mae.» –

-«¡Sí, verdad!»- le contesta el conductor, y agrega: –«si no anduvieran enseñando, nadie les diría nada, pero hay unas mujeres que, qué barbaridad, especialmente las más jovencitas, son unas bichas.»– El pasajero remata la conversación: –«a no, mae, esas son las peores, pero ahora no se les puede decir nada, ni volverlas a ver porque lo meten a la cárcel.»

Bueno, la cárcel no ha detenido a algunos enfermos porque, a las pruebas me remito, siguen con su idiotez.
Maes, no les puedo explicar el revoltijo que se me hizo en el estómago, el nudo en la garganta; quería decir muchas cosas y al final no dije nada, me paralicé. Honestamente, sentí miedo de explicar por qué aquellas afirmaciones estaban del orto, sentí miedo de expresar mis pensamientos, que obviamente eran contrarios a los de estos dos hombres, y sentí miedo de su reacción. Porque, por supuesto, no iba a ser una reacción positiva. Especialmente porque, con todo lo que estaba sintiendo en ese momento, mi explicación iba a ser todo, menos civilizada.
Yo no sé por qué es tan difícil de entender este asunto del acoso sexual, sea callejero, sea familiar, sea laboral, entre amigos, sea como sea. No entiendo qué es lo que algunas personas no logran entender.
EL MAE DE LA ESQUINA
En todo barrio hay un hombre que todo el barrio sabe, le dice cochinadas a las mujeres, especialmente a las más jóvenes, o el viejillo rabo verde. Todo el barrio sabe quién es, pero nunca hemos hecho nada al respecto, solo «aprendimos» a vivir con ello. Qué triste que hayamos normalizado esto hasta el punto de verlo como algo común y silvestre: «ah, sí, el viejillo verde ese».
En mi barrio por supuesto que hay maes así, en el pasado había un mae en específico, que a toda mujer que pasaba por el frente de su casa le decía cochinadas, el mae vivía por la entrada de mi barrio, o sea teníamos que pasar por el frente de su casa sí o sí y no sé por qué, pero el mae seguro no trabajaba porque se la pasaba todo el día sentado en el fucking corredor de la casa.
Yo pocas veces ando ropa «provocativa», pero el mae siempre me decía cochinadas. Mis hnas igual, nunca o casi nunca usan ropa «provocativa» y el mae también les decía cochinadas. A mi hermana menor, que en ese entonces podría tener unos 16 años, ¡16 años maes!, no desperdiciaba oportunidad de decirle alguna burrada. Con esta historia lo que quiero demostrar es que el argumento de que nosotras las mujeres nos encanta provocar queda obsoleto, cuando estos descerebrados lo ven a uno más tapado que una virgen árabe y aún así le dicen cuanta cochinada se les viene a la mente.

Cómo lo expresé en uno de mis artículos anteriores, acá les dejo el link, por si quieren leerlo o, volver a leerlo: https://medicentashi.wordpress.com/2018/10/24/piropos-acoso-sexual-si-es-para-tanto/
Muchas de nosotras lamentablemente experimentamos acoso sexual desde muy tempranas edades, y por personas cercanas a nosotras desgraciadamente. Así que otra vez, ese argumento de provocación no es ni remotamente válido, porque ¿qué putas tiene alguien en la cabeza para afirmar que una niña, llamese su hija, nieta, sobrina, prima, lo provocó hasta el grado de agredirla sexualmente? Mae que alguien me explique el lado tan oscuro de esos pensamientos.
Además, nosotras desde que somos unas niñas andamos con el complejo de que no se nos note nada, sentandonos bien, porque hay hombres en la casa, usando shorts debajo de las enaguas, porque los compañeros de escuela nos suben las enaguas para vernos los calzones, usando prendas íntimas extra para que la ropa exterior no se vea tan transparente.
Porque el más mínimo detalle que se nos pase o enseñemos es nuestra responsabilidad; andamos provocando, andamos enseñando. Lo peor de todo esto es que usted, como hombre, nunca podrá entender ese complejo, porque usted nunca ha sentido esa inseguridad hasta en su propia casa. Muchos de ustedes solo ven a una mujer en ropa «provocativa» y piensan: ah sí, esta mae está puesta para que yo le diga todo lo que pienso al verla; no se detiene por un momento a pensar que es un fucking día caluroso y yo simplemente quiero ponerme un puto short con una camiseta sin sentir que me ahogo.
Ustedes simplemente no pueden ir por la vida justificando sus actos asquerosos con excusas como: «es que ella me provocó», «no ve la enagua que anda», «si no anduviera enseñando…»
¿En qué lugar del mundo el largo de mi enagua es una invitación a que usted me enseñe su pene?

¡No mae! Ser hombre no es sinónimo de violador, ni de enfermo sexual, ni de persona que no puede controlar sus emociones, usted puede cambiar eso, todos podemos cambiar eso. Aún sigue aquí, aún nos vemos violentadas con miradas, ruidos, gritos, silbidos, y tenemos que aguantarlo porque puta que chuzo es que le digan a uno esas varas. «Debería agradecer que alguien la vuelve a ver» ¡Si huevón! Gracias, me subiste la autoestima 10 puntos.
Usted sabe muy bien que una mujer en la calle no se va a devolver y le va a decir: «huy mi amor que bello eres, me encanta que me digan esas cosas vamos a algún lado y lo hacemos». ¡No! Simple y sencillamente eso no va a suceder, entonces: ¿Cuál es el propósito de decirle «piropos» a mujeres desconocidas? ¿Por qué? ¿Para qué? Solo para demostrar que, además de ser un idiota, ¿tenés control sobre las mujeres? ¿Que podés decirles cuánta idiotez se te viene a la cabeza y hacerlas sentir inseguras, incómodas?
¿Podés entender el grado de enfermedad que eso encierra?
Las mujeres no se visten por y para ustedes hombres, se visten para competir con otras mujeres okey! Son varas, bueno algunas sí, pero eso es harina de otro costal. Estamos cansadas de decirlo. El tipo de ropa que una mujer use no determina su valor, aunque algunas mujeres se empeñen en afirmar lo contrario. Es hora de empezar a analizar de dónde sacamos esas ideas y modificarlas si fuera necesario.
El asunto es que nosotras no queremos saber lo que pasa por su depravada mente, guárdelo para ud, o para manuela, tal vez a ella le importe más que a nosotras. No nos vestimos con el propósito de andar «enseñando», mucho menos «provocando» y por supuesto que no esperamos que maes asquerosos que no nos conocen nos digan lo que quieren hacernos al vernos. Pregúntele a su mamá, a sus hermanas, tías, primas, amigas si han tenido experiencias de acoso sexual y cómo se han sentido al respecto, tal vez y solo tal vez así lo pueda entender.
Sugerencia para todos los idiotas que se creen toda al decirle cosas a las mujeres en la calle, antes de abrir la jeta para decirle cochinadas a una mujer, imagine que le están pateando los testiculos, tal vez solo así le den menos ganas de comportarse como un imbécil.
¡Un abrazo gente! Tashi.

