Casi 40. Bueno, no casi-casi… aún me faltan tres años y tres meses, pero definitivamente ya se siente en la nuca el 4 y el 0.
Creo que nunca imaginé esta vida entre todas las versiones de vida que mentalicé cuando era más joven. Y no me malinterpreten: es una buena vida, una muy buena vida. Justamente por eso, nunca estuvo en mis planes. Jaja, qué turbio.
Tengo como mil años de no escribir nada. Un día vi un reel, o un video, o leí algo —ya ni me acuerdo— sobre una escritora que tuvo mucho éxito con sus libros porque los escribió en sus peores momentos: desamor, líos familiares, etc. Y decía que desde que su vida está más estable, no ha podido escribir mucho. ¿O era una serie? Jaja, no sé. La vara es que, aunque entiendo que a veces las malas experiencias pueden inspirar más, en mi caso no es tanto así.
Para mí, escribir siempre ha sido una válvula de escape. Catarsis. Entonces claro, cuando uno está en la mierda, escribir funciona increíble. Al menos, a mí me ha servido perfecto.
Pero bueno, también he aprendido a tener paz en los últimos años, a ver la vida desde otro ángulo. Y eso, sin duda, ha hecho que no necesite tanto la escritura como escape. Aun así, me gusta escribir. Quisiera hacerlo desde otro lugar, no solo desde el dolor o la negatividad. Pero bueno, ya me fui por la tangente…
Decía que ya estoy más cerca de los 40, y tengo una vida muy buena. Sin embargo, estoy en un momento donde me toca tomar decisiones importantes que podrían cambiar mi panorama por completo. Es como si el universo dijera: “Esta mae ha estado muy tranquila… ya cumplió esta etapa. Let’s move to the next chapter.” (No sé por qué la voz de mi universo es en spanglish… muy millennial todo).
Y mae… con miedo, pero creo que estoy lista para pasar la página y enfrentar una nueva aventura. Lo estoy descubriendo conforme escribo estas letras (¿ven cómo la escritura sí ayuda a aclarar la mente?). Le he dado mil vueltas al asunto en mi cabeza, pero desde un enfoque fatalista —because that’s my jam.
Sin embargo, si lo veo con más neutralidad, no hay nada que temer. Es una experiencia nueva. Un capítulo más. Démosle pa’lante. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Que todo se vaya a la mierda y tenga que empezar de cero? Been there, done that. Y no me morí.
Así que, Nat, usted está lista para esto.
Cuando llegue el momento, estaré preparada para recibir este nuevo episodio con los brazos abiertos. Y que sea lo que Dios quiera. Amén.
Tashi.


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