Para el taller de escritura en el que estoy inscrita, la profe nos dejó como ejercicio hace unos días, escribir sobre la fecha de nuestro nacimiento, investigar sobre ese día, qué sucesos ocurrieron, eventos, clima, etcétera, etcétera, y escribir algo sobre ello. Yo, como casi siempre con bloqueo de escritor, ay, ella tan profesional, no sabía qué escribir.
Al parecer, el 26 de octubre de 1988 sucedieron dos eventos, suficientemente importantes para aparecer en Google: al sur del continente, un equipo de fútbol ganó una copa muy importante y, siempre al sur pero no tanto, en Venezuela, hubo un episodio militar, que no sé qué… Usted podría pensar que de Venezuela uno podría escribir un pichazo, o de fútbol, pff, imagínate mae, pero no para esta mente, mis queridos amiguis, no para esta mente, cero inspiración.
Y bueno, si algo he/hemos descubierto en este taller es que al parecer mi forma de escribir es bastante cruda. Aún no logro escribir de forma poética y mucho menos filosófica, así que un escrito literario y curado de mi fecha de nacimiento no iba a nacer, a pesar de eventos que podrían inspirar algo realmente profundo. Entonces, recordé que cada vez que hablamos de mi nacimiento se habla del huracán Juana. Así que las palabras que les dejo a continuación fueron lo que surgió para ese día, creo que no cumple con la asignación, pero me siento satisfecha con el resultado, ¿Conformista? ¿Mediocre? You call it, pero es lo que es y listo.
Cada vez que pienso en el día en el que nací, siempre recuerdo el huracán Juana, ya que mi mamá siempre me cuenta que afectó al país, y principalmente a la zona sur, unos días antes de mi nacimiento. Al parecer, el huracán dejó cicatrices imborrables tanto en nuestro país como en la zona sur.
Como dato curioso, es casi obligatorio, que me cuente que por poco me ponen como nombre Juana, por el huracán claramente, y siempre que escucho esas historias me quedo pensando en qué raro sería llamarme Juana, eso no suena a mí.
Yo tengo esta creencia de que los nombres le dan forma a nuestra personalidad, ¿no les parece? Porque estoy casi 100% segura de que Juana no sería tan intensa como Natasha; al rato sería una mae súper relajada, de esas a las que de verdad les vale verga lo que piensan los demás.
A Natasha no, a Natasha le tocó ser perfeccionista, miedosa, atenta, siempre viendo con anticipación donde pondrá el pie, Juana jamás podría seguirle el paso, pff es que ni siquiera llegó a existir.
Juzgo con dureza el nombre Juana, a pesar de la admiración profunda que tengo por la valentía de la extraordinaria mujer que llevó el mismo nombre hace varios siglos: Juana de Arco.
Un tanto snob de mi parte, ¿no creen? ¡Qué daño nos ha hecho la cultura americana!
A lo mejor Juana hubiera hecho de Natasha un ser excepcional. A fin de cuentas, Juana de Arco es un símbolo universal de valentía, aunque, bueno, eso nunca lo sabremos.
Pero tal vez podríamos vivir con un poco más de valentía, honrando el nombre que casi, casi nos tocó llevar.
Como siempre, si llegó hasta aquí, gracias por leer. Tashi.



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